Por Edwin Alfaro

El monumento a la Libertad, o “monumento del pueblo a los próceres” como reza el álbum del centenario[1]es en realidad un conjunto escultórico, compuesto por un zócalo de piedra artificial con cuatro graderías, que conducen a una plataforma donde se eleva un obelisco cuadrangular que finaliza con la estatua de un ángel parado sobre el mundo que representa La Gloria coronando a los próceres. En las fases del obelisco aparecen los bustos en bronce de los próceres Delgado, Arce, y Rodríguez y además el escudo de El Salvador. En el basamento hay tres planchas de bronce que representan: Al padre Delgado arengando al pueblo desde el atrio del Rosario , un “Cabildo de insurgentes” y la otra con la siguiente inscripción: “La República de El Salvador erige este monumento en celebración del Centenario del 5 de noviembre de 1811 en que se dio en esta Ciudad el primer grito de Independencia de Centro-américa y loor de los próceres José Matías Delgado, Manuel José Arce, Nicolas, Manuel y Vicente Aguilar, Juan Manuel Rodríguez, Miguel y Juan Delgado, Pedro Pablo Castillo, Carlos Fajardo, Francisco Morales y de todos los otros ciudadanos que echaron los fundamentos de nuestra nacionalidad, de nuestra República democrática y de nuestras gloriosas y libérrimas instituciones”. En el basamento de mármol blanco también se encuentra la efigie de la República en bronce representada por una mujer mirando al oriente, con una espada en su mano, arriba de ella en relieve se encuentra un escudo rodeado de laureles con un gorro frigio y un arco, cuya flecha es una antorcha al costado poniente se encuentra un león con sus garras extendidas y en actitud de alerta. El conjunto escultórico en estilo dórico modernizado hecho por Durini, fue construido en el Parque Dueñas más tarde parque Libertad desde el 5 de noviembre de 1938[2], e inaugurado por el presidente Araujo el 5 de noviembre de 1911 en conmemoración del primer centenario del primer grito de independencia.
El monumento representa en sí, los ideales del propuesto Partido de Unidad Nacional, del presidente Araujo, cuyas aspiraciones eran abandonar los intereses de facciones y buscar un nuevo tipo de políticas de reformas sociales que fortalecerían la autonomía del Estado y sus funcionarios. Lo antes dicho se confirma con el acto de inauguración al cual asistieron delegaciones de Guatemala, Costa Rica, Nicaragua y Honduras, y representantes de “todas las jerarquías de la política, la ciencia, la banca, las clases sociales y grandes muchedumbres democráticas que llenaron el parque”[3]. El largo discurso del Presidente que abarcó más de tres páginas del Diario Oficial de la época es una síntesis histórica del surgimiento de la “madre patria” España y el proceso de colonización de América
Antes de la inauguración las publicaciones oficiales dejaban plasmados los ideales de unidad y llamaban a disolver los antagonismos locales y fortalecer los lazos de cordialidad y confraternidad “Para consagrarse á las conquistas de las industrias, las ciencias, las artes, que fundamentan el poderío y el bienestar de las naciones”[4]

[1] Album del Centenario
[2] Crónicas de Oro. San Salvador 475 años de la ciudad 1525-2000, Tomo I, Alcaldía de San Salvador, pág. 61. s.l, sf.
[3] Diario Oficial, República de El Salvador América Central Tomo 71, Num. 257, 5 de noviembre de 1911, pág. 2749.
[4] Ibid. Pág 2725.

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