Archive for febrero, 2010


Por Edwin Alfaro

El idealismo filosófico que abarca el mundo de las ideas, presente en la cristiandad occidental, ve su origen con Platón y Aristóteles, en el mismo existe una preeminencia de las ideas por sobre las cosas naturales. Según Aristóteles se vive en un mundo de sombras, diferente al de la realidad, de modo que para poder existir, es necesario creer que se existe, por ejemplo un círculo perfecto solo existe en el mundo de las ideas.

El idealismo encontró su modernidad en Hegel a quien le llamaron : “El moderno Aristóteles” ya que en él prácticamente se conjugó todo el idealismo aristotélico, Hegel planteó que la historia de la humanidad es la lucha por el ideal, la justicia, la felicidad, el amor, especialmente por la libertad la cual es el resumen de todos los ideales humanos. La revolución francesa constituyó para Hegel la introducción de la verdadera libertad para las sociedades occidentales, Hegel representó el pensamiento filosófico “oficial” del Estado Prusiano decimonónico.

Marx nacido en Tréveris en 1818, reaccionó al pensamiento Hegeliano que hacía ver todo como dependiente del mundo de las ideas, y planteó que son las condiciones de la vida material las que en realidad determinan el mundo de las ideas y la conciencia, dado que es posible pensar ya sea como burgués o como obrero. Bajo este planteamiento la historia entonces debe ser concebida como el resultado de la acción de los seres humanos, pero bajo un sentido de racionalidad, la búsqueda de Marx fue fundar una concepción científica de la historia con ciertas convicciones de superación, en el siglo XIX el Marxismo surgió como una nueva teoría del socialismo, planteada por Marx y Engels.

La tesis doctoral de Marx presentada en 1841, vino a representar la situación de la filosofía alemana a mediados del siglo XIX, [1]el “hilo conductor” de Marx fueron los presocráticos Demócrito y Epicuro, quienes hicieron planteamientos materialistas. Para Demócrito todo está hecho de átomos, el aire, el fuego, la tierra, esos átomos son indivisibles e idénticos, pero a la vez son diversos y múltiples, desde la óptica de una relación dialéctica, esa multiplicidad es solo aparente puesto que puede reducirse a una unidad.

La continuidad entre átomo y átomo, es también aparente porque entre ellos hay un punto de vacío, la materia entonces se compone también del vacío, pero no por ello deja de ser materia, ya que sin este no guardaría continuidad.

Bajo esta lógica se haya contradicción pero la misma es resuelta, tal y como lo ha demostrado la ciencia, por ejemplo la energía eléctrica, es una onda pero también se comporta como materia, no en balde se habla de fotones y electrones.

Por otra parte de Epicuro retomó la revalorización de todo el mundo sensible, la cual debía trascender la esfera del sufrimiento para experimentar el placer, idea que Marx dota de un matiz popular, en el sentido de no esperar gozar de la vida en el más allá, cuando se puede comenzar acá en la tierra. 

Marx adopta una actitud de condena y tilda las ideas de Hegel como “especulación mística”, el mismo misticismo de quien adora al sol, consciente que calienta e ilumina a la tierra, pero considera que está bien en su lugar y no en el mundo de los seres humanos, bajo esta perspectiva el mito de Prometeo quien no es un dios sino un hombre que se rebela contra los dioses viene a ser representativo de su planteamiento de transferir la dialéctica de las ideas al mundo de los hombres, considerando lo inútil de la especulación mística, como afirmara Feurbach no solamente en el ámbito de los hechos naturales, sino también en el plano de la historia social y política[2].

En el prólogo de su tesis Marx contempla aun nociones de Dios, dado que habla de dioses falsos y verdaderos, para él no es Dios quien crea al hombre, sino los hombres los que crean a dioses, como Epicuro dijera “Si los caballos tuvieran dioses, estos tendrían forma de caballo”. Para Marx la divinidad es la autoconciencia humana, y por lo tanto el ser humano la divinidad suprema, el mercado y el Estado no son más que dioses falsos que no aceptan al hombre como divinidad suprema, pero ¿Cómo hacer que el hombre pueda ser hombre? Solamente cuando llegue a la autoconciencia de sí mismo.

LA HISTORIA COMO LUCHA DE CLASES

En su “Crítica de la filosofía hegeliana del derecho estatal” de 1843, Marx hace alusiones al problema de la dialéctica de las clases sociales y políticas, “Marx entiende aun por “clase” los estados civiles (Ständae) de la constitución alemana” concepto que más tarde evolucionaría al plano económico en el cual la estructura (económica) vendría s ser la base de la superestructura (política, jurídica). La dominación económica se transforma en dominación en cualquier ámbito de lo social. La clase se define así en función de la relación entre los diferentes grupos de individuos con los medios de producción. El control de los medios de producción proporciona el control político, de modo que la división de las clases es una división de la propiedad y del poder. Marx entiende como lucha de clases la expresión real de un antagonismo de clases, expresado en la realidad material de determinada forma social.

Plebe afirma que Para Marx el progreso de la historia desde la edad media hasta la revolución francesa ha consistido esencialmente en la progresiva transformación de las clases políticas en clases sociales, lo cual significó: Que después de la revolución francesa el privilegio de los ricos y la miseria de los pobres fueron de carácter económico pero no políticos, ya que ante el derecho abstracto de las leyes, el pobre es igual que el rico. [3]

En el manifiesto comunista Marx plantea que: “Toda la historia de la sociedad humana, hasta el día, es una historia de luchas de clases”.[4] Dicha frase plantea la praxis revolucionaria la cual en determinadas circunstancias, motivan al hombre al cambio de un modo de producción a otro, lo cual corresponde a su visión materialista,  tal y como lo expresara en su tesis sobre Feuerbach: “ La coincidencia del cambio de las circunstancias con el de la actividad humana o cambio de los hombres mismos sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria[5]

Así pues la historia concebida como lucha de clases es el fruto de las contradicciones producto de las acciones humanas.  Hasta el último de los hechos de la historia debe ser interpretado como producto de la lucha de clases, las etapas de la historia están determinadas por el antagonismo de las clases principales hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, Señores y siervos, burgueses y proletarios, campesinos y terratenientes, comerciantes y artesanos. La lucha de clases en Marx no se plantea simplemente como un acto de justicia, una idea abstracta o una necesidad individual, sino como una “necesidad histórica”, en la cual la humanidad como sujeto mismo de la historia, supere la opresión,  dicho planteamiento intelectual implica que existan leyes que estén operando en la historia.

¿Es el motor principal de la historia la lucha de clases? Para responder a esta pregunta es necesario aclarar que debe evitarse el uso ortodoxo del Marxismo, no porque no sea científico, sino porque definitivamente hay cosas que solo aplican para determinadas épocas y sociedades.

Concebir la historia como lucha de clases ocasiona un problema de temporalidad, porque previo a la revolución neolítica, no existía aun clases sociales. Al parecer en Engels prevalece una visión histórica, no cíclica, pero si en un sentido circular ya que para él, la sociedad parte de un comunismo primitivo que luego por la lucha de clases se pierde en el tiempo, pero que al final vuelve nuevamente al comunismo, la liberación plena de la civilización, se dará cuando ya no exista diferencia entre el trabajo manual y el intelectual.

Para Marx por el contrario se parte de una sociedad esclavista y posteriormente el curso de la historia se va dando por rupturas.

 La concepción de la historia como lucha de clases, por otro lado entra en conflicto con las sociedades orientales cuya historia refleja luchas sociales y políticas revueltas campesinas, conspiraciones palaciegas, etc.  Pero no como producto de luchas de clases, simplemente porque no existen,  más bien el patrón de estas sociedades tiende a la estabilidad social y gobernabilidad política, a modo de ejemplo puede citarse el caso de la India, donde hay una diferenciación social de grupos humanos, pero que es producto de la herencia [6].

Marx planteaba que mientras se viva en una sociedad con luchas de clases prevalecerá la inhumanidad racional, ya que el hombre es un ser en proceso de formación, que llegará a convertirse en hombre solamente al llegar a la etapa de comunismo, todo lo anterior a esto es prehistoria, la historia comenzará entonces con el comunismo, solo entonces desaparecerá Dios y la religión porque el hombre ya no las necesitará por encontrarse plenamente realizado.

LA HISTORIA COMO SUCESIÓN DE MODOS DE PRODUCCIÓN

Uno de los descubrimientos científicos de Marx fue la existencia de una determinación directa de la economía en la vida política, social y cultural de cada sociedad. Para Marx, la historia es una sucesión de modos de producción. Modo de producción es la articulación establecida entre las relaciones sociales, de propiedad, de producción y las de distribución o consumo. Dicha categoría teórica le sirvió para dos cosas:

Plantear la historia de Europa a partir de los modos de producción: El esclavista que correspondió a los griegos y romanos, el modo de producción feudal que correspondiente a la sociedad medieval, hasta llegar a la “sociedad moderna” o capitalista.

Para señalar los rasgos futuros del modo de producción socialista, inexistente en el siglo XIX, pero que según Marx, era un estadio hacia el cual se encaminaba la humanidad, Engels denominó a esto “Socialismo científico”, dado que estaría fundado sobre las leyes del desarrollo histórico. [7]

Si para Hegel las grandes etapas de la historia de la humanidad estaban marcadas por la conciencia, para Marx estas grandes etapas estarían determinadas por las condiciones de vida material  de los hombres, para Marx entonces la historia de la humanidad es una sucesión de los modos de producción.

El paso de un modo de producción a otro, implica transiciones que no necesariamente deben ser sociales, para el caso la revolución francesa la cual en esencia fue burguesa.

No obstante, dichas transiciones son radicales en cuanto a cambio, no así en cuanto a velocidad. El modo de producción está centrado en la estructura (un conjunto de relaciones económicas y sociales de producción) las cuales constituyen la base sobre la cual se eleva una superestructura.  

En relación a los modos de producción, debe afirmarse que ningún modo de producción anula a otro, siempre hay remanentes o antecedentes que quedan de la transición anterior, por ejemplo pueden surgir formas de relación feudal en el mundo esclavista.

La vía para llegar al socialismo no es comenzar a hacer socialismo local por vías de reforma pacífica sino por medio de la lucha de clases, la vía de reforma no aplica en Marx, tiene necesariamente que haber una revolución, por ello donde está más desarrollado el capitalismo son los países donde más se puede realizar el socialismo.

Para lograr hacer la transición de un modo de producción a otro se necesitará entonces de una toma de conciencia histórica, ya que uno de los fines del proletariado es que sea capaz de hacer una revolución, pero también que pueda sentar las bases de una sociedad diferente, el objetivo no es emancipar al proletariado, sino que el proletariado emancipe a todos logrando así horizontalidad.

La historia como sucesión de modos de producción tiene como bases principales el cambio social como crítica radical, la centralidad del ser humano, y el proletariado como agente de la historia.

Uno de los problemas de Marx y Engels en relación a los modos de producción, fue considerar que dicha categoría poseía carácter universal, y que además la historia de la humanidad respondía al molde europeo estudiado y conocido por ellos, lo cual les condujo inevitablemente a un eurocentrismo.

La información que llegaba sobre China e India, hizo que los fundadores del marxismo hicieran un replanteamiento de sus teorías, pues se dieron cuenta que realmente no tenían un alcance universal, siendo Asia una excepción, con ello nace la noción del “modo de producción asiático” inapropiado por cierto para otras regiones como África, Sudamérica y Mesoamérica, error que fue compensado por Marxistas del siglo XX, llamándole “modo de producción tributario” el cual de igual manera no responde al problema de la estabilidad social y gobernabilidad de oriente, que a todas luces significa la ausencia de lucha de clases en dicho modo de producción, por lo tanto debe concluirse que dicha categoría no puede ser un modo de producción, dado que las relaciones sociales, de propiedad y de distribución, no están fundamentadas en las clases sociales, lo que automáticamente les hace quedar fuera de la “evolución histórica” europea, sino también del materialismo histórico, por lo tanto “La historia desde una perspectiva verdaderamente universal, no es la historia de los sucesivos modos de producción”[8].

Como ya se ha mencionado  diversos planteamientos de Marx, tienen aplicabilidad solo a ciertas realidades, no obstante la aplicación del método dialéctico,  la importancia de la vida material en toda sociedad, y el análisis económico,  siguen siendo herramientas válidas aplicables al análisis histórico.


[1] Armando Plebe, Karl Marx, ensayo de biografía intelectual. (Barcelona: Editorial Europea, 1973), pág. 10.

[2] Plebe, Op. Cit. pág. 15

[3] Plebe, Op. Cit. pág. 20

[4] http://www.webdianoia.com/contemporanea/marx/textos/marx_text_clases.htm, consultada 17 de sept. 2009.

[5] Enrique, Tierno Galván. Antología de Marx, Madrid: Cuadernos para el diálogo, 1972, pág. 110.

[6]Ricardo Ribera, Ensayos de filosofía política y social, (San Salvador: UCA editores, 2008), pág. 9.

[7] Ibid., pág. 6.

[8] Ribera Op. Cit. pág. 9

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Por  Edwin Alfaro

 Gramsci, fue un marxista Italiano dirigente del partido socialista, que se incorporó con Lenin a la tercera internacional, su obra más conocida “Los cuadernos de la cárcel”, constituyen los apuntes que Gramsci redactó estando en la cárcel, desde 1929 hasta 1935, estos se escribieron en el contexto del ascenso del fascismo y Mussolini, sobre todo, con el objetivo de rearmar al Partido Comunista Italiano (PCI),  dichos escritos fueron censurados cuando Gramsci salió de la cárcel, una de las dificultades que presenta su obra es la  ambigüedad debido a la necesidad que tuvo de camuflar sus ideas, ese lenguaje cifrado hace difícil distinguir cuando es un escrito censurado o cuando es él quien está escribiendo por ejemplo: nunca habla de marxismo ,dice en su lugar filosofía de la praxis.

Aunque Gramsci se muestra solidario con la revolución Bolchevique tiende a distanciarse  de ella, en su libro “La revolución contra EL CAPITAL”, critica el hecho que la revolución Rusa se ha realizado fuera de los principios de Marx, dado que Rusia no reunía las condiciones objetivas para una revolución, por lo tanto hay un distanciamiento entre Marx y Lenin.

La base principal de la originalidad de Gramsci la constituye su reinterpretación de Marx, que supera las deformaciones deterministas y mecanicistas a que se ve sometido el marxismo, principalmente dirige su polémica hacia la II internacional. Su “filosofía de la praxis” más que una frase encubierta, expresa la necesidad de difundir una concepción genuina del marxismo que articule una efectiva unidad  entre acción y teoría, entre masa e intelectuales[1].

Para Gramsci hay dos tipos de revolución una que es la expresión máxima de la lucha de clases una especie  de “guerra al asalto”, que toma el poder de un solo golpe desplazando la dictadura de la burguesía. Otro tipo de revolución es la “guerra de posiciones” donde  las cuotas de poder se van tomando gradualmente, principalmente en sociedades occidentales y latinas cuya complejidad y desarrollo de la sociedad civil, requieren de un trabajo más prolongado y denso de organización de la propia masa y paralela desorganización del enemigo, acompañada de la formación de intelectuales orgánicos, la guerra de posiciones no es en sí una lucha armada, aunque se deja el punto como posible, la mira es conquistar los espacios de ideologización, debido a que por efecto de la dominación, la conciencia de clase está ahogada, antes de irse a la guerra, se debe ganar el sentido común de las mayorías, el proletariado por lo tanto debe poseer conciencia de clase no solamente en la fábrica o el campo, sino en la familia en la iglesia, en la escuela, etc. Es en este proceso donde cobra importancia el intelectual orgánico

            Los intelectuales orgánicos son los cuadros de la clase dominante económica y política que elaboran la ideología para Gramsci son los “persuasores”, “empleados”  de la hegemonía de la clase dominante, en un principio puede ser un individuo pero luego convertirse en un colectivo.

En el mundo de la cultura existe un grupo de intelectuales que deben distinguirse de los simples intelectuales de la vida cultural burguesa, para el caso cabe distinguir entre Salarrué y su burda folclorización de la pobreza y Alberto Masferrer, ambos al servicio de la clase dominante pero con una abismal producción intelectual.

La batalla entonces se ejerce en el mundo de las ideas pero desde adentro de la clase dominante, similar a una orquesta donde cada quien sabe el instrumento que debe tocar con miras a imponer en el pueblo, el consenso en torno a ideas dominantes, abandonando por completo la coerción.  

Hegemonía es la “capacidad de unificar a través de la ideología y de mantener unido un bloque social que, sin embargo, no es homogéneo, sino marcado por profundas contradicciones de clase[2] utilizó la palabra Hegemonía para referirse a cómo la clase dirigente organiza el consenso entre las clases oprimidas. El revolucionario italiano argumentó que además de utilizar la fuerza del aparato del Estado y de la coerción, la clase capitalista usa también la fuerza política e ideológica del consenso. La hegemonía tiende a construir un bloque histórico, cuyo fin es mantenerlo unido a través de la concepción de mundo que ella ha difundido. En este punto Gramsci parte de la afirmación que el hombre por el simple hecho de ser hombre, de poseer un lenguaje y participar del sentido común es filósofo, dicha afirmación aparecía ya en Croce, no obstante en Gramsci está ligada a la vida cultural de las clases subordinadas, en todo hombre hay una conciencia impuesta por el ambiente en que vive, en la cual ocurren diversas influencias entre las cuales se pueden mencionar, la escuela, la religión, el servicio militar, los periódicos etc.  El sentido común es “un nombre colectivo…un producto del devenir histórico[3].

La hegemonía en Gramsci no es un hecho que se circunscribe solo a lo cultural, moral o de concepción de mundo, sino que también es política, de hecho la mediación entre “los simples” y los intelectuales se realiza por medio de la política, que por medio de articulaciones entre  filosofía superior, concepción crítica y masas subordinadas, “permite a estas últimas superar su visión no crítica[4], teniendo como mediador al partido que sea la expresión de una voluntad colectiva con un determinado fin político, en dicho partido hay gobernados y gobernantes, dirigentes y dirigidos, Gramsci resuelve el dilema de la distinción afirmando que la misma debe ser superada.

El pensamiento de Gramsci es oportuno al contexto salvadoreño, ya que desde el punto de vista Gramsciano de la hegemonía se ha logrado conquistar el sentido común imponiéndose la idea de “cambio”, el reto será mantener las alianzas de clase y el consenso en torno a sus ideas dominantes, tratando de no romper dicha hegemonía.

 


[1] Luciano Gruppi. El concepto de hegemonía en Gramsci. México: Ediciones de cultura popular, 1978. pág. 105.

[2] Luciano Gruppi,  Op. Cit. Pág. 95.

[3] Gramsci antología, pág. 364.

[4] Luciano Gruppi,  Op. Cit. Pág. 97.

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POR  EDWIN  ALFARO

 

El positivismo fue la  filosofía  que predominó en Latinoamérica  desde mediados del siglo XIX. Los alcances mas significativos del positivismo [1]se pudieron observar en la política, proporcionando una base ideológica  a las nacientes democracias liberales, un segundo aporte fue en el plano educativo, en el sentido de superar algunos encuadres mentales medievales.

Sin embargo el positivismo tuvo sus debilidades, siendo unas de las más notables, el etapismo Comtiano, y el ser una filosofía de carácter progresista que no cuestionaba en lo absoluto al sistema, es en ese sentido que Guadarrama cita a  Francovich, diciendo que “las doctrinas positivistas eran un alimento intelectual, que no exigía muy elevada cultura”[2] y que lo que la hacia asimilable, era la sencillez, que en ocasiones rayaba con la ingenuidad de sus planteamientos. En efecto una de las desilusiones mas grandes del positivismo fue su anticlericalismo y desprecio a las humanidades, hiperbolizando el papel de las ciencias naturales, y el avance de la biología, lo cual lo hace estar más anclado al determinismo,

 La modernidad puso al sujeto en el centro, pero posteriormente el gran ideal de la ilustración se ve traicionado cuando la tecnología termina haciendo del hombre su sirviente. El saber reflexivo se sustituye por el saber calculador.

Es importante señalar el impacto que esto tiene en la vida espiritual de nuestros pueblos, acostumbrados a la dominación, no solamente política e intelectual, esa cosificación del ser humano, lo hunde en un sin sentido, quitándole el disfrute de su integralidad,  emociones,  sentimientos, e imaginación.

Hay aun vestigios de ese retraso, el cual se refleja hoy en día en la poca importancia que se le merece al saber filosófico como medio para conocer la realidad, erradicado totalmente de los planes de estudio, privilegiando a la tecnología la cual ha automatizado a los seres humanos, quienes han llegado al grado de siquiera tener tiempo para los seres más cercanos. Actualmente se puede asistir a un funeral por Internet, o en el mejor de los casos, someter el cadáver a crioterapia, hasta que se tenga tiempo de sepultarlo.

Los asuntos de fe, son totalmente ridiculizados, y se les niega toda posibilidad de verdad. Esas lamentables actitudes humanas, tienen su origen en los resabios del positivismo de las primera dos décadas del siglo XX, el cual con su postura antimetaficista, obstaculizó comprender los valores, tanto de la filosofía clásica alemana, como de la dialéctica del Marxismo  por lo menos hasta la tercera década del ya mencionado siglo. Con algunas excepciones como el caso de José Ingenieros, que asume una posición más socialista, a diferencia del positivismo centroamericano y Mexicano, el cual es más reaccionario.

Es la intención de esta nota, destacar la importancia, del pensamiento de José Vasconcelos, quien con su “humanismo iberoamericano” aporto significativamente al desarrollo del pensamiento filosófico latinoamericano.

Vasconcelos nació en la ciudad de Oaxaca el 27 de febrero de 1882,  se formó en México donde se inscribió en la Escuela Nacional preparatoria, baluarte principal del positivismo.

Desde el punto de vista filosófico se formó bajo la influencia del pensamiento positivista de Gabino Barreda y luego de Justo Sierra.

En los últimos años del gobierno de Díaz,  Vasconcelos fue un opositor, mas que todo con su pluma. Formó  parte del  partido antireeleccionista y apoyo la candidatura de Francisco Madero, a la muerte de este, fue representante de la revolución primero en Washington, luego en Londres. Vencido Huerta vuelve al país y asiste a la convención Nacional, allí se une como Ministro de Instrucción junto con Eulalio Gutiérrez, que fue nombrado presidente provisional por la convención. Cuando el  movimiento Constitucionalista triunfó , salió del país y permaneció en el destierro hasta la caída de Carranza, en que Obregón lo nombro Rector de la Universidad Nacional, oportunidad que aprovecho para dar coherencia y organizar la educación en distintos niveles, bosquejando la estructura de lo que sería la Secretaria de Educación Publica.

Vasconcelos, criticó el sistema jerárquico positivista de Comte y en consecuencia de Gabino Barreda, quienes propugnaban que el fin último a que debe aspirar la sociedad es el conocimiento científico. La critica de Vasconcelos al positivismo no fue general, pues en alguna medida reconoció el merito que tuvo en América, más que todo en el sentido de contribuir a superar la escolástica.

Varios son los aspectos que llaman la atención del pensamiento Vasconceliano:

En primer lugar se puede percibir una visión científico humanista, que va en contra del uso utilitario de la ciencia, para Vasconcelos la ciencia  es una parte de la filosofía, porque esta ya existía antes de la ciencia. Se debe hacer notar que en la conformación del hombre iberoamericano tanto la ciencia como la filosofía juegan un papel importantísimo, la primera investigando las condiciones de la producción de los fenómenos y la segunda creando una concepción realista del universo.

Guadarrama se refiere a Vasconcelos como parte de una nueva generación de  neoidealistas, que no concebían  la actividad humana, solamente desde el plano intelectual, sino también desde el punto de vista emotivo, pasional, sentimental, y porque no decirlo estetico (poesía, plástica, música, arte etc.).[3]

En el año de 1948  publica “La raza cósmica”.  En él se puede encontrar una notoria preocupación por lo que considera su raza, el futuro de su raza, la identidad de su pueblo. Realmente no podría afirmar con seguridad si se trata de un texto positivista, romántico, o  contestatario hacia las naciones que por aquellos años proclamaban una identidad de “sangre pura”. Sin embargo es  interesante por el tratamiento que hace del tema identitario que posteriormente sería retomado por muchos pensadores mexicanos. Interesante es además su entendimiento del hispanoamericanismo el cual ve la realización de Iberoamérica como una empresa que requiere la colaboración de todos los pueblos de la tierra, y el comienzo de un ciclo nuevo en la historia del mundo. En este iberoamericanismo no sólo entran negros, indios y sus mezclas, sino también el mismo sajón. Vasconcelos se pronuncia por el mestizaje como posible creador de culturas y civilizaciones distintas de las actuales, al decir que “nuestra mayor esperanza de salvación se encuentra en el hecho de que no somos una raza pura, sino un mestizaje, un puente de razas futuras, un agregado de razas en formación: agregado que puede crear una estirpe más poderosa que las que proceden de un solo tronco” .

Pienso que  la búsqueda de la peculiar expresión de lo latinoamericano, sin negar la universalidad y el abordar los problemas que nos plantean nuestras circunstancias,  vendrá dará por resultado un espíritu autónomo, de una cultura y filosofía definidas.
Precisamente cuando la originalidad de la filosofía latinoamericana ha tenido un fuerte cuestionamiento. Qué es América, qué es ser americano, cuál es su historia, cuáles son sus contribuciones, qué problemas se derivan de sus relaciones con el occidente, qué problemas del pasado inciden en su presente, de qué modo debe asumir ese pasado, qué conflictos se desprenden de su estructura de clases.  Este tipo de interrogantes ha dado lugar a un pensamiento que ha puesto en estrecha vinculación la filosofía y la historia de las sociedades latinoamericanas y su lucha por la liberación.

¿Qué es lo que debería llevar a plantear una filosofía latina? Si es que es correcto emplear ese término, pienso que podría hablarse de tres ideas: la necesidad de investigar la realidad americana; la de imaginar y crear soluciones a sus problemas; y la de examinar y proponer su inserción en el mundo en un enclave de equidad y justicia. Es en este sentido que todo el movimiento puede considerarse una filosofía para la liberación, a pesar de las diferencias teóricas profundas que aparecen en el pensamiento de sus representantes. El latinoamericanismo filosófico contemporáneo no es un movimiento teóricamente homogéneo. Con todo, un parámetro común mínimo los distingue y es la afirmación de América y la dignidad de ser americano, en su condición humana, y la necesidad de ser reconocidos como iguales en un mundo de asimetrías. 
Para el caso mexicano el retorno al pasado azteca y a la cultura “india” fue estrangulado en 1821 y no sería resucitado sino hasta 1910, con la Revolución Mexicana, cuya violencia y desorden volverían a plantear  la cuestión de la identidad nacional, de los mexicanos.  Es importante considerar que cuando, en 1920, el nuevo presidente Álvaro Obregón instaló al filósofo José Vasconcelos como su Ministro de Educación y ex Presidente de la Universidad, introdujo una nueva era cultural en México , que de alguna forma influiría en América Latina, más que todo con su teoría del tercer eslabón, estético, de la evolución humana:

“Vasconcelos puso las artes visuales al servicio de la revolución, alentando al sindicato de pintores y al movimiento muralista de los años ’20”.[4]

Vasconcelos, a mi consideración  es de vital importancia para el estudio de la filosofía en México, y por supuesto para una mejor comprensión de los estudios acerca de las identidades nacionales, al inicio del siglo XX fue uno de los principales personajes que aportaron una reflexión sobre la identidad, ya no tanto del mexicano, sino de cualquier nación, baste una detallada lectura de “La raza cósmica”, para adentrarse en los orígenes de esa búsqueda de identidades, en una forma de reflexionar muy particular debido a sus circunstancias, pero que es insoslayable en el estudio de la filosofía mexicana.

En cuanto a la postura gnoseológica, Vasconcelos desconfía de la razón, como el medio para conocer la realidad existencial, las facultades mediante las cuales se obtiene el conocimiento son entonces: los sentidos, el intelecto, la imaginación y las emociones, “el verdadero conocimiento es estético” . Fiel a su lógica, Vasconcelos intentó concretar su proyecto educativo en contraposición a la inducción de Gabino Barreda que excluye de por si toda cuestión estética. Vasconcelos pretendió hacer artista a todo el pueblo, con una amplia promoción de artesanías, cantos y danzas populares, al proponerse rescatar las raíces autóctonas, inicia el sistema de influir y dejarse influir por el arte indígena, surgiendo así las expresiones culturales nacionalistas.

Al parecer la propuesta de educación estética de Vasconcelos se originaba en alcanzar una teoría del conocimiento mediante una educación que integrara trabajo, técnica y ciencia pero equilibrada con los valores éticos, que al final desembocan en su propuesta de educación estética.

El monismo estético de Vasconcelos se fundamenta en tres principios: la belleza, la emoción estética y el universo. Al parecer este filósofo identifica la realidad con la energía, el monismo estético convierte al mundo entonces en objeto de conocimiento y en objeto de belleza. Dentro de este esquema estético, Vasconcelos ubica a la belleza como la forma más alta de la verdad, la metafísica deberá por lo tanto utilizar el método estético para alcanzar su meta de una visión unitaria del mundo en objeto de conocimiento y belleza.

El significado de los valores en Vasconcelos

Vasconcelos consideró que la acción del sujeto, o su conducta está regida por valores, el prototipo del hombre contemporáneo, no debe ser el audaz, el inteligente, sino el más capaz de servir, el que denota una moral de constante superación. Esta moral retoma la búsqueda de la serenidad propia de las civilizaciones oriental y griegas. La jerarquía de los valores es triple abajo coloca a los objetos materiales, en medio la conducta que persigue propósitos sociales y arriba coloca al espíritu que se recrea en los valores fundamentales y eternos.

Se debe destacar la labor de Vasconcelos en el plano educativo, su más importante contribución fue el establecimiento de la educación rural elemental, tomando el modelo de los misioneros españoles, se puede afirmar que bajo su gestión, México dio un paso sin precedentes en cuanto a historia educativa. La educación rural se vio además favorecida con la creación de las escuelas normales rurales, casas del pueblo, las casas del estudiante indígena etc. También bajo la gestión de Vasconcelos se publicaron libros clásicos en cantidades, se establecieron bibliotecas ambulantes, surgió además el arte muralista, por la obra de Vasconcelos, se puede afirmar que uno de los logros más significativos del gobierno de Obregón, fue en el área educativa, artística y cultural.

Una vez terminada su misión en la educación se refugió en un periodismo intelectual y combativo – “La Antorcha” es cita obligada del pensamiento americano –, y ante el agresivo aislamiento político en que hubo de vivir, inició sus viajes de conferenciante por Europa y América. En ellos tuvo que enfrentares con problemas tan espinosos como la ocupación de Puerto Rico por parte de Norteamérica. Pero reconoce la grandeza del Norte, y no sólo en su aspecto material .

El pensamiento Vasconceliano de corte liberal democrático,  tenía en su propuesta política como fin: una sociedad mexicana con un orden social y económico más justo, en que el respeto a la libertad  y el desarrollo integral de los individuos fuera el elemento prioritario.

 

Bibliografía

Vasconcelos, José, La Raza cósmica Austral, México1999

Sosa, Ramos. El humanismo Iberoamericano de José Vasconcelos, s.l,

Universidad Autónoma de México. sf.

López Martínez, Oliver. La identidad para José Vasconcelos. México, Universidad Autónoma de Zacatecas.

Guadarrama, Pablo. Positivismo y Antipositivismo en América Latina, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 2004.

 


[1]  Guadarrama pag 130

[2] Guadarrama pag 132

[3] Guadarrama pág. 164.

[4] Muñoz, Juan Gallardo, José Vasconcelos, p. 48, Dastin, Madrid, 2003.

Por Edwin Alfredo Alfaro

Uno de los puntos más polémicos dentro de las ideas reformistas de Fabio Castillo fue el establecimiento de convenios con universidades socialistas, el cual le mereció las críticas por parte del Decanato de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura (Ing. German Roque Molina) y su Junta Directiva de la cual formaba parte Enrique Altamirano Madriz, quien desde el periódico paterno mediatizó la crítica. [1]

INICIO DEL DEBATE

 

Es posible fijar el inicio del debate a mediados de 1964, con “el viaje del Rector a distintas universidades europeas”, la revista “El Universitario” el 20 de julio afirmaba “el actual rector de la Universidad de El Salvador, pensó lo suficiente para resignarse a viajar hasta un país que como él dice, “tiene distinta ideología”. [2]. Aunque evita explícitamente  decir de qué país se trata, indirectamente está haciendo alusión a la firma del convenio con  la Universidad de Lomonosov de la Unión Soviética[3]. La revista “Opinión estudiantil” de 1964 en la UES, se encuentra incompleta, no obstante la publicación de octubre de ese mismo año, criticando la noticia  sobre la inminente fundación  de la UCA, afirma: “Han aprovechado el asunto, tan traído y llevado, de los profesores soviéticos para tratar de enlodar la alta casa de estudios”[4]. Lo cual da pie para afirmar que el debate se prolongó hasta fines de 1964 y durante todo 1965.

 La posición de la Universidad por medio del Frente Estudiantil fue de un rechazo frontal a la contratación de profesores extranjeros, pues dos años antes habían afirmado que solamente aceptarían cuando en el país no hubiese “académicos eficientes para servir las cátedras o dirigir los trabajos investigativos” [5]. AGEUS emitió su posición en varias publicaciones, en una de ellas reconociendo la posición del presidente Rivera afirmaron: “Reconocemos que en los últimos tiempos ha adoptado dos posiciones dignas de encomio: Su renuncia a intervenir en los asuntos de la Universidad…. Así como su reiterada negativa a emprender la antidemocrática represión que tanto le han solicitado “El Diario de Hoy” y otros sectores retrógrados. “La Prensa Gráfica” en otras ocasiones se ha vuelto contra la Universidad, pero en lo que va del problema, en realidad ya totalmente superado, que se inició con el archi-famoso proyecto de traer profesores soviéticos al país, ha actuado con una ponderación y una ecuanimidad que estamos obligados a reconocer…Estamos seguros que es el sentir de la inmensa mayoría del estudiantado, mayoría que está muy lejos de ser comunista o, siquiera marxista”[6]. Al revisar las publicaciones de “La Prensa Gráfica” de 1965, se confirma lo anterior pues  dicho medio  prácticamente se situó al margen del debate. No así El Diario de Hoy el cual durante el año 1965 publicó 22 editoriales criticando “la crisis de la Universidad” y el problema comunista dentro de ella.[7] En cuanto a la posición del presidente, como lo confirma lo anterior, no intervino en el asunto, aunque indirectamente mostró su posición al avalar la creación de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, el 15 de septiembre de 1965, algo que AGEUS criticó en una de sus publicaciones del 30 de septiembre del mismo año. Fabio Castillo criticó la postura del Ministro del Interior  quien afirmaba que “la actual política universitaria constituye un golpe terrible a nuestra democracia”, también criticó la absurda idea de cómo un profesor de matemática y uno de física  podrían cambiar la mentalidad de un pueblo [8].

AGEUS por medio de su órgano de difusión, mantuvo una posición de defensa hacia la UES: “En lo que concierne a profesores, nadie niega que los hay marxistas en Humanidades, Derecho y Economía, así como los hay de todas las tendencias políticas incluso gobiernistas. De ahí que sea una monstruosa mentira sostener que la enseñanza en la Universidad sea tendenciosamente pro-comunista”.[9]

 

ANÁLISIS SOBRE EL DEBATE

 

El apoyo del Frente Estudiantil a la reforma universitaria fue parcial, precisamente uno de los puntos donde discordaban con el Rector fue la implantación del sistema de estudios generales, que conllevaba la creación de  los  departamentos de Ciencias y Matemáticas, así como la separación de la carrera de Ingeniería Agronómica de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura, iniciativa que fue totalmente rechazada por el Decano German Roque Molina y la Junta Directiva, pese a todo, por acuerdo del CSU se creó el 19 de octubre de 1964,  la Facultad de Ciencias Agronómicas. El viaje y la firma por parte del  Rector del convenio con la Universidad de Lomonosov de la URSS, fueron utilizados como pretexto ya que bajo esa bandera, el 19 de noviembre la  facultad de Ingeniería y Arquitectura decidió separarse de la UES y convertirse en una facultad independiente.[10] Cosa que AGEUS rechazó.

La situación fue aprovechada por N. Viera Altamirano quien afirmó en un editorial: “Porque este asunto universitario continúa siendo una preocupación en el espíritu de todos los salvadoreños, no solamente desde que el Rector Dr. Castillo dio a conocer el siniestro plan de traer profesores comunistas a la Universidad, sino desde mucho antes desde que todo mundo se dio cuenta de que la bandera de la FALN ondeaba airosamente por varios meses en el edificio de la Facultad de Economía…”[11].

AGEUS acusaba al “Diario de Hoy” de haber emprendido una campaña mediática con características anticomunistas en contra de la Universidad de El Salvador que obedecían a la “mentalidad medioeval de su Director y al capricho feminoide de su hijo, que ha sido con justicia expulsado de la Facultad de Ingeniería”[12] De hecho uno de los acuerdos de los frentes estudiantiles fue “Declarar hijos espúreos  de la Universidad al Ingeniero German Roque Molina, Enrique Altamirano y al resto de corifeos indignos que han atentado contra el Alma Mater”[13]. El asunto fue politizado tanto por los sectores “conservadores” como por la AGEUS, puesto que no hay muestras que el proyecto de los profesores moscovitas, se hubiera cristalizado.

Es importante notar como los sectores religiosos se involucraron en el debate. De las 22 editoriales sobre el caso, por lo menos 6 pertenecen al Rev. Ricardo Fuentes, quien en una de sus notas afirmaba : “Como el rector Castillo sabe muy bien, bajo esta pretendida “autonomía” universitaria…se esconde una consabida pretensión de convertir nuestra ALMA MATER, en una sucursal de la Universidad moscovita” [14].

El caso trascendió aun en medios televisivos, donde el Dr. Fabio Castillo entabló un debate con el Ministro del Interior Fidel Sánchez Hernández.[15]

Al parecer el debate de los profesores de Moscú, la “independencia de la Facultad de Ingeniería” , “la apertura” del Presidente Rivera, y la 2ª  intervención militar de USA a  República Dominicana del 28 de abril de 1965, sirvieron de base para justificar la creación de la primera Universidad privada del país, como Altamirano dijera “todo por culpa del siniestro proyecto de traer profesores comunistas a indoctrinar a nuestra juventud”[16]. Da la impresión que la “crisis universitaria” más bien fue una crisis fabricada, que apuntaba hacia otros horizontes.

El asunto de la “secesión de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura”  terminó según Martínez, con la irrupción de la Guardia Nacional a la Universidad por  solicitud del Decano en funciones y con la autorización de Fabio Castillo, el pelotón “con sus muy experimentados métodos liquidaron el problema” de los golpistas en un dos por tres.[17]


[1] Carlos E. Martínez, “Historia de la Facultad de ingeniería y Arquitectura de la Universidad de El Salvador durante los años 1935-1965” en  La Universidad,  (San Salvador,  N° 5, enero-marzo 2008), Pág. 147-153

[2] Universidad de El Salvador, “Viaje del Rector de la Universidad” en  El Universitario” (San Salvador, 20 de julio de 1964), pág. 3.

[3] Martínez, Op. Cit., pág. 154.

[4] AGEUS, “La peregrina ilusión de una nueva Universidad” en Opinión estudiantil, (San Salvador, 31 de octubre de 1964), pág. 4.

[5] Martínez, Op. Cit., pág.148.

[6] AGEUS, “El estudiantado da un voto de aplauso al presidente Rivera y a “La Prensa Gráfica” en Opinión estudiantil, (San Salvador, 23 de enero de 1965), pág. 4.

[7] Véase cuadro 1 en anexo.

[8] Universidad de El Salvador, “Ataques a la Universidad de El Salvador contesta Rector”, (San Salvador, 30 de julio de 1964), pág. 4.

[9] AGEUS, “La verdad sobre la “infiltración comunista” en la Universidad” en Opinión estudiantil, (San Salvador, 23 de enero  de 1965), pág. 2.

[10] Martínez, Op. Cit., pág. 154.

[11] Napoleón Viera Altamirano, “Urge poner en claro la situación legal universitaria” en  El Diario de Hoy (San Salvador 16 de enero de 1965), pág. 7.

[12] AGEUS, “Las más denigrantes faltas a la ética periodística que conocerá El Salvador” en Opinión estudiantil, (San Salvador, 23 de enero de 1965), pág. 1.

[13] AGEUS, “El espectáculo más grande del mundo” en Opinión estudiantil, (San Salvador, 23 de noviembre de 1964), pág. 3.

[14] Ricardo Fuentes Castellanos, “La Universidad de El Salvador y la crisis dominicana” en  El Diario de Hoy,  (San Salvador, 23 de junio de 1965), págs. 6 y 28.

[15] Martínez, Op. Cit., pág. 153.

[16] Napoleón Viera Altamirano, “Hacia otra Universidad Socialista” en  El Diario de Hoy (San Salvador 11   de enero de 1965), pág. 7.

[17] Martínez, Op. Cit., pág. 155.