Por Edwin Alfaro

El idealismo filosófico que abarca el mundo de las ideas, presente en la cristiandad occidental, ve su origen con Platón y Aristóteles, en el mismo existe una preeminencia de las ideas por sobre las cosas naturales. Según Aristóteles se vive en un mundo de sombras, diferente al de la realidad, de modo que para poder existir, es necesario creer que se existe, por ejemplo un círculo perfecto solo existe en el mundo de las ideas.

El idealismo encontró su modernidad en Hegel a quien le llamaron : “El moderno Aristóteles” ya que en él prácticamente se conjugó todo el idealismo aristotélico, Hegel planteó que la historia de la humanidad es la lucha por el ideal, la justicia, la felicidad, el amor, especialmente por la libertad la cual es el resumen de todos los ideales humanos. La revolución francesa constituyó para Hegel la introducción de la verdadera libertad para las sociedades occidentales, Hegel representó el pensamiento filosófico “oficial” del Estado Prusiano decimonónico.

Marx nacido en Tréveris en 1818, reaccionó al pensamiento Hegeliano que hacía ver todo como dependiente del mundo de las ideas, y planteó que son las condiciones de la vida material las que en realidad determinan el mundo de las ideas y la conciencia, dado que es posible pensar ya sea como burgués o como obrero. Bajo este planteamiento la historia entonces debe ser concebida como el resultado de la acción de los seres humanos, pero bajo un sentido de racionalidad, la búsqueda de Marx fue fundar una concepción científica de la historia con ciertas convicciones de superación, en el siglo XIX el Marxismo surgió como una nueva teoría del socialismo, planteada por Marx y Engels.

La tesis doctoral de Marx presentada en 1841, vino a representar la situación de la filosofía alemana a mediados del siglo XIX, [1]el “hilo conductor” de Marx fueron los presocráticos Demócrito y Epicuro, quienes hicieron planteamientos materialistas. Para Demócrito todo está hecho de átomos, el aire, el fuego, la tierra, esos átomos son indivisibles e idénticos, pero a la vez son diversos y múltiples, desde la óptica de una relación dialéctica, esa multiplicidad es solo aparente puesto que puede reducirse a una unidad.

La continuidad entre átomo y átomo, es también aparente porque entre ellos hay un punto de vacío, la materia entonces se compone también del vacío, pero no por ello deja de ser materia, ya que sin este no guardaría continuidad.

Bajo esta lógica se haya contradicción pero la misma es resuelta, tal y como lo ha demostrado la ciencia, por ejemplo la energía eléctrica, es una onda pero también se comporta como materia, no en balde se habla de fotones y electrones.

Por otra parte de Epicuro retomó la revalorización de todo el mundo sensible, la cual debía trascender la esfera del sufrimiento para experimentar el placer, idea que Marx dota de un matiz popular, en el sentido de no esperar gozar de la vida en el más allá, cuando se puede comenzar acá en la tierra. 

Marx adopta una actitud de condena y tilda las ideas de Hegel como “especulación mística”, el mismo misticismo de quien adora al sol, consciente que calienta e ilumina a la tierra, pero considera que está bien en su lugar y no en el mundo de los seres humanos, bajo esta perspectiva el mito de Prometeo quien no es un dios sino un hombre que se rebela contra los dioses viene a ser representativo de su planteamiento de transferir la dialéctica de las ideas al mundo de los hombres, considerando lo inútil de la especulación mística, como afirmara Feurbach no solamente en el ámbito de los hechos naturales, sino también en el plano de la historia social y política[2].

En el prólogo de su tesis Marx contempla aun nociones de Dios, dado que habla de dioses falsos y verdaderos, para él no es Dios quien crea al hombre, sino los hombres los que crean a dioses, como Epicuro dijera “Si los caballos tuvieran dioses, estos tendrían forma de caballo”. Para Marx la divinidad es la autoconciencia humana, y por lo tanto el ser humano la divinidad suprema, el mercado y el Estado no son más que dioses falsos que no aceptan al hombre como divinidad suprema, pero ¿Cómo hacer que el hombre pueda ser hombre? Solamente cuando llegue a la autoconciencia de sí mismo.

LA HISTORIA COMO LUCHA DE CLASES

En su “Crítica de la filosofía hegeliana del derecho estatal” de 1843, Marx hace alusiones al problema de la dialéctica de las clases sociales y políticas, “Marx entiende aun por “clase” los estados civiles (Ständae) de la constitución alemana” concepto que más tarde evolucionaría al plano económico en el cual la estructura (económica) vendría s ser la base de la superestructura (política, jurídica). La dominación económica se transforma en dominación en cualquier ámbito de lo social. La clase se define así en función de la relación entre los diferentes grupos de individuos con los medios de producción. El control de los medios de producción proporciona el control político, de modo que la división de las clases es una división de la propiedad y del poder. Marx entiende como lucha de clases la expresión real de un antagonismo de clases, expresado en la realidad material de determinada forma social.

Plebe afirma que Para Marx el progreso de la historia desde la edad media hasta la revolución francesa ha consistido esencialmente en la progresiva transformación de las clases políticas en clases sociales, lo cual significó: Que después de la revolución francesa el privilegio de los ricos y la miseria de los pobres fueron de carácter económico pero no políticos, ya que ante el derecho abstracto de las leyes, el pobre es igual que el rico. [3]

En el manifiesto comunista Marx plantea que: “Toda la historia de la sociedad humana, hasta el día, es una historia de luchas de clases”.[4] Dicha frase plantea la praxis revolucionaria la cual en determinadas circunstancias, motivan al hombre al cambio de un modo de producción a otro, lo cual corresponde a su visión materialista,  tal y como lo expresara en su tesis sobre Feuerbach: “ La coincidencia del cambio de las circunstancias con el de la actividad humana o cambio de los hombres mismos sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria[5]

Así pues la historia concebida como lucha de clases es el fruto de las contradicciones producto de las acciones humanas.  Hasta el último de los hechos de la historia debe ser interpretado como producto de la lucha de clases, las etapas de la historia están determinadas por el antagonismo de las clases principales hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, Señores y siervos, burgueses y proletarios, campesinos y terratenientes, comerciantes y artesanos. La lucha de clases en Marx no se plantea simplemente como un acto de justicia, una idea abstracta o una necesidad individual, sino como una “necesidad histórica”, en la cual la humanidad como sujeto mismo de la historia, supere la opresión,  dicho planteamiento intelectual implica que existan leyes que estén operando en la historia.

¿Es el motor principal de la historia la lucha de clases? Para responder a esta pregunta es necesario aclarar que debe evitarse el uso ortodoxo del Marxismo, no porque no sea científico, sino porque definitivamente hay cosas que solo aplican para determinadas épocas y sociedades.

Concebir la historia como lucha de clases ocasiona un problema de temporalidad, porque previo a la revolución neolítica, no existía aun clases sociales. Al parecer en Engels prevalece una visión histórica, no cíclica, pero si en un sentido circular ya que para él, la sociedad parte de un comunismo primitivo que luego por la lucha de clases se pierde en el tiempo, pero que al final vuelve nuevamente al comunismo, la liberación plena de la civilización, se dará cuando ya no exista diferencia entre el trabajo manual y el intelectual.

Para Marx por el contrario se parte de una sociedad esclavista y posteriormente el curso de la historia se va dando por rupturas.

 La concepción de la historia como lucha de clases, por otro lado entra en conflicto con las sociedades orientales cuya historia refleja luchas sociales y políticas revueltas campesinas, conspiraciones palaciegas, etc.  Pero no como producto de luchas de clases, simplemente porque no existen,  más bien el patrón de estas sociedades tiende a la estabilidad social y gobernabilidad política, a modo de ejemplo puede citarse el caso de la India, donde hay una diferenciación social de grupos humanos, pero que es producto de la herencia [6].

Marx planteaba que mientras se viva en una sociedad con luchas de clases prevalecerá la inhumanidad racional, ya que el hombre es un ser en proceso de formación, que llegará a convertirse en hombre solamente al llegar a la etapa de comunismo, todo lo anterior a esto es prehistoria, la historia comenzará entonces con el comunismo, solo entonces desaparecerá Dios y la religión porque el hombre ya no las necesitará por encontrarse plenamente realizado.

LA HISTORIA COMO SUCESIÓN DE MODOS DE PRODUCCIÓN

Uno de los descubrimientos científicos de Marx fue la existencia de una determinación directa de la economía en la vida política, social y cultural de cada sociedad. Para Marx, la historia es una sucesión de modos de producción. Modo de producción es la articulación establecida entre las relaciones sociales, de propiedad, de producción y las de distribución o consumo. Dicha categoría teórica le sirvió para dos cosas:

Plantear la historia de Europa a partir de los modos de producción: El esclavista que correspondió a los griegos y romanos, el modo de producción feudal que correspondiente a la sociedad medieval, hasta llegar a la “sociedad moderna” o capitalista.

Para señalar los rasgos futuros del modo de producción socialista, inexistente en el siglo XIX, pero que según Marx, era un estadio hacia el cual se encaminaba la humanidad, Engels denominó a esto “Socialismo científico”, dado que estaría fundado sobre las leyes del desarrollo histórico. [7]

Si para Hegel las grandes etapas de la historia de la humanidad estaban marcadas por la conciencia, para Marx estas grandes etapas estarían determinadas por las condiciones de vida material  de los hombres, para Marx entonces la historia de la humanidad es una sucesión de los modos de producción.

El paso de un modo de producción a otro, implica transiciones que no necesariamente deben ser sociales, para el caso la revolución francesa la cual en esencia fue burguesa.

No obstante, dichas transiciones son radicales en cuanto a cambio, no así en cuanto a velocidad. El modo de producción está centrado en la estructura (un conjunto de relaciones económicas y sociales de producción) las cuales constituyen la base sobre la cual se eleva una superestructura.  

En relación a los modos de producción, debe afirmarse que ningún modo de producción anula a otro, siempre hay remanentes o antecedentes que quedan de la transición anterior, por ejemplo pueden surgir formas de relación feudal en el mundo esclavista.

La vía para llegar al socialismo no es comenzar a hacer socialismo local por vías de reforma pacífica sino por medio de la lucha de clases, la vía de reforma no aplica en Marx, tiene necesariamente que haber una revolución, por ello donde está más desarrollado el capitalismo son los países donde más se puede realizar el socialismo.

Para lograr hacer la transición de un modo de producción a otro se necesitará entonces de una toma de conciencia histórica, ya que uno de los fines del proletariado es que sea capaz de hacer una revolución, pero también que pueda sentar las bases de una sociedad diferente, el objetivo no es emancipar al proletariado, sino que el proletariado emancipe a todos logrando así horizontalidad.

La historia como sucesión de modos de producción tiene como bases principales el cambio social como crítica radical, la centralidad del ser humano, y el proletariado como agente de la historia.

Uno de los problemas de Marx y Engels en relación a los modos de producción, fue considerar que dicha categoría poseía carácter universal, y que además la historia de la humanidad respondía al molde europeo estudiado y conocido por ellos, lo cual les condujo inevitablemente a un eurocentrismo.

La información que llegaba sobre China e India, hizo que los fundadores del marxismo hicieran un replanteamiento de sus teorías, pues se dieron cuenta que realmente no tenían un alcance universal, siendo Asia una excepción, con ello nace la noción del “modo de producción asiático” inapropiado por cierto para otras regiones como África, Sudamérica y Mesoamérica, error que fue compensado por Marxistas del siglo XX, llamándole “modo de producción tributario” el cual de igual manera no responde al problema de la estabilidad social y gobernabilidad de oriente, que a todas luces significa la ausencia de lucha de clases en dicho modo de producción, por lo tanto debe concluirse que dicha categoría no puede ser un modo de producción, dado que las relaciones sociales, de propiedad y de distribución, no están fundamentadas en las clases sociales, lo que automáticamente les hace quedar fuera de la “evolución histórica” europea, sino también del materialismo histórico, por lo tanto “La historia desde una perspectiva verdaderamente universal, no es la historia de los sucesivos modos de producción”[8].

Como ya se ha mencionado  diversos planteamientos de Marx, tienen aplicabilidad solo a ciertas realidades, no obstante la aplicación del método dialéctico,  la importancia de la vida material en toda sociedad, y el análisis económico,  siguen siendo herramientas válidas aplicables al análisis histórico.


[1] Armando Plebe, Karl Marx, ensayo de biografía intelectual. (Barcelona: Editorial Europea, 1973), pág. 10.

[2] Plebe, Op. Cit. pág. 15

[3] Plebe, Op. Cit. pág. 20

[4] http://www.webdianoia.com/contemporanea/marx/textos/marx_text_clases.htm, consultada 17 de sept. 2009.

[5] Enrique, Tierno Galván. Antología de Marx, Madrid: Cuadernos para el diálogo, 1972, pág. 110.

[6]Ricardo Ribera, Ensayos de filosofía política y social, (San Salvador: UCA editores, 2008), pág. 9.

[7] Ibid., pág. 6.

[8] Ribera Op. Cit. pág. 9